En la historia de ABM Distribuciones hay un recuerdo que guardo con especial amor.
Hace muchos años soñé que san Juan Pablo II llegaba a mi casa. Estaba vestido con jean y camisa azul, tenía una mirada bondadosa y una alegría que todavía recuerdo.
Me pidió que le mostrara la casa. Recorrimos cada espacio hasta llegar al garaje. Allí me preguntó:
—¿Y aquí qué tienes?
Le respondí que nada.
Y entonces me dijo:
—Aquí harás tu tienda y servirás con amor.
Ese sueño sembró en mí una inspiración que transformó un pequeño garaje en el comienzo de ABM Distribuciones y Asesorías.
En 2010 registré oficialmente la empresa. Diseñamos unas vitrinas blancas envejecidas inspiradas en los muebles de mi abuela y comenzamos a exhibir productos, recibir profesionales, compartir conocimientos y abrir nuestras puertas a quienes quisieran aprender y crecer.
Los primeros productos que vendimos fueron prendas desechables para el sector. Con el tiempo, aquel pequeño espacio fue creciendo hasta convertirse en lo que hoy es ABM: salas de exhibición, espacios de capacitación y reunión, una cabina para demostraciones y lugares para conversar y compartir.
También nació nuestro Refugio de Amor, con la gruta de la Virgen María, nuestra madre y compañera.
Al mirar el camino recorrido, siento una gratitud inmensa por todo lo que Dios nos ha permitido construir junto a mi familia y por cada persona que ha pasado por esta casa.
Para mí, ABM nunca ha sido solamente una empresa que comercializa productos. Es una oportunidad para servir, compartir conocimiento, acompañar a las profesionales de la estética y hacer el mayor bien posible a quienes lleguen a nosotros.
Hoy, en la fiesta de san Juan Pablo II, recuerdo aquella frase que dio sentido a un espacio que entonces parecía no tener destino:
“Aquí harás tu tienda y servirás con amor”.
Gracias, Dios, por la inspiración, por mi familia, por nuestro equipo y por cada cliente que ha sido parte de esta historia.
Que nunca nos falte la voluntad de servir con amor. 🤍

